
De pronto el silencio se hizo grito
colgaban hilos de lluvia
de un cielo rescatado.
El río se hizo piedra,
la brisa cortina de llama roja,
el mar, cauce de lava.
Se rompió el abrazo
mutilando la luz de la mirada,
gélido, sin lágrimas, sin sangre,
sin beso ni palabras.
Llegó un paisaje mudo
como la tierra estéril ,
vestía sudario de quietud
y la luz se hizo tinieblas.
Mas el tiempo extiende su arrogancia
hostigando al recuerdo del dolor
mitigando su aflicción,
y en la negra sombra de la noche
enciende una estrella.
De pronto el silencio rompió el grito
el río dejó de ser piedra
deslizándose suavemente por los valles,
la brisa dejó de ser llama
soplando sobre campos de temblorosas amapolas,
el mar dejó de ser lava,
aletea entre espumas de viento
y ruge golpeando su rabia.
Hoy vuelo como la alondra
dulcifico el polen con los labios
bebiéndolo sorbo a sorbo.
He extirpado los encajes del mar,
he ordenado su andrajoso oleaje
y he barrido mi sombra de la arena.
Ahora ya puedo esperarte tranquilamente.




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