con voz de mieles escancias candoroso tu sed de alondras,
sin pensar que el tiempo camina ya espaldas,
y las estaciones doblegan tu ansiedad con sorna.
II
Ya no hay balcones para colgar guirnaldas.
Las estancias de ensueños y letargos
se acomodan en recintos escarpados,
en reto a desahucios de insistente soniquete.
III
Tus plegarias destilan zumos agrios,
antídoto que ratifica la voluntad
de estar absuelta de quimeras.
IV
Transitan las estaciones entre lazos que anudan.
Ansias que apelmazan el alma en un quebranto.
Sentir es un rumor en mar calmo.

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