les diría que tengo necesidad de amar.
Tengo las manos colmas de flores,
la boca llena de soledad,
un profundo dolor en mi costado
y un cansancio ancestral.
Escribo sumiso epitafio
desde la oquedad de mi pecho abierto,
desvelos, penumbras, instantes y sueños.
Mi pluma se va en arrebatos sin doblegarse,
acelera su réplica incisiva
y redime con severa parsimonia,
recovecos, pánicos, desconsuelos y tristezas.
Dono mi alma a los versos sin dueño
borrando todo nombre impregnado de ansiedad,
y clamo al cielo con vértigo sempiterno
una oración en cada poema
para dejar el parto amargo
de recordar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu visita y tus comentarios.