9.6.08

VOZ EN LETARGO. Mercedes Pérez



Mi voz está callada , duerme.
El intento de estímulo es arduo,
necias preguntas la incomodan
como el desafío de una guadaña.



Déjala que dormite,
que mitigue sus penas,
pronto silbará su agudo canto
o, rociada por el llanto resurgirá enronquecida.


Entonces, descifrará incógnitas,
subirá hasta las nubes en un grito liberado
o, arrullará con suaves palabras al amor
sosteniéndolo en las manos.


Más hoy, dejadla que duerma,
acatad su letargo enlutado,
silencio obligado por la aflicción y el desaliento,
quizás mañana resopley nos anegue de jubilosos trinos.

Ahora solo deja al silencio

permanecer, entre sus brazos, contraído.

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