21.12.12

VIVIR PARA VIVIR

 
Hay una extraña nostalgia por las cosas perdidas,
una tristeza abierta que desdoblamos en ciertos momentos,
con cautela,
para que el tiempo borre la sensación de dolor.

 Queda una cierto ahogo,
un  olor a fracaso que no comprendemos,
una impresión de haber malgastado un espacio
que nos pertenecía y del que ya no podemos disponer
para compartir con otras manos francas.

 Quizá mañana aprendamos a negociar con el infinito
y no deje esta huella  imborrable.
Quizá haya una alianza espacio-tiempo que nos enseñe
su idioma,
sin sorpresas,
sin enigmas incomprensibles,
sin fronteras,
y dejemos la desesperanza
de mirar sin ver la sombra.

 Hemos de quitar esa sensación de enojo,
de pérdida infinita,
ese quejido
para dedicarnos en exclusiva a vivir,
vivir sin dividir,
aunque vivir
cueste la muerte.
 
 
 


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