30.8.11

FURTIVO BESO

En esta casa mía que cubre como un sudario,
 tiene mis ojos,
mis manos,
mi boca,
mi sombra,
mi hondura,
cimentada y templada de mil espasmos,
culebrea una dulce sombra que
enciende y apaga su quemazón,
socavando este reino de corazones secos
y continentes congelados,
haciendo que el alma reverencie su evocación.

En este tiempo de hojas caídas
y rosas arrancadas,
raramente hay música,
el líquido vital es camino de granito,
y este temblor efímero que serpentea,
enciende el mundo de las nadas y las ganas
a golpe de pensamiento.





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