30.8.09

DESCUIDOS. Mercedes Pérez


Descuidé cosas sencillas
como mirar entre cristales
descubriendo gorriones de verano,
cubrirme de gasa blanca
traslúcida como el aire
y tomar las alamedas de la mano.

Perdí el olor fresco de la mañana,
el sabor a cacao y su burbujeo,
alzar la vista imaginando
aterciopeladas siluetas blancas
bailando en azulados cielos
y ese empezar el día con alas entre los dedos.

Vuelve a seducirme mirar a los hombres
descubrir miradas con sueños,
ver que sus pasos son largos,
que el ingenio de sus palabras acuna, susurrante,
como una caricia de plumas en invierno.

Regresa esa deleitosa pereza
de recrear el sosiego con celindas
deambulando por un tapiz de amapolas,
percibir una nota detenida de violín
excitante y temblorosa como piel enamorada.

Los relojes enmudecen lisiados
me recojo en el borde de tus sueños,
la noche es un lecho con almidón de quimeras,
vienes como brisa que despierta
mi silencio cálido y mi regocijo.

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