25.9.08

SOLO A TI. Isabel S. Vizcaíno



Tal vez la noche confunda sus designios,
pero te reconozco y te siento
en este abrazo de letanías esperadas
que estaban en mi
desde el principio de los tiempos.

Sin nombre,
con ese aura que desprende el sentimiento
de tanta ausencia,
te asentaste en mis aposentos
y me robaste el alma ensombrecida,
para ensalzarla y enardecerla
con tus benignos dones.

Como una turba lo arrollaste todo
para quedarte.
Te apoderaste del pensamiento,
de mis ojos,
de mi palabra,
de mi ser.
Te enredaste en mi cintura
como hiedra perenne
¡absoluto tu amor¡
arrancando ausencias infinitas.

Esperaba con el alma embargada en el letargo,
corazón entumecido
de albas y escarchas,
pero con la fragilidad exacta
de reconocer tu dulce tacto,
y saber que existirás por siempre en mi,
por siempre...
por siempre.

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